Este mes de julio se celebran elecciones generales en Zimbabue, y en la campaña que está llevando a cabo laUnión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico, su líder y actual presidente del país, Robert Mugabe, no ha perdido ocasión de difundir una vez más su discurso fuertemente homófobo.
El pasado mes de junio, en la ceremonia de graduación de una escuela católica, Robert Mugabe prometió que, si ganaba las elecciones, Zimbabue
“sería un infierno para los homosexuales”.
“No tenemos una cultura de hombres que se casan con hombres o mujeres que se casan con mujeres. No podemos aceptarlo, no, no, no. Este tipo de cosas son un tabú en nuestra sociedad”, afirmaba, para terminar asegurando que
“después de las elecciones, vamos a endurecer la ley y hacerla realmente punitiva y amarga para estas personas. Actualmente, se cumplen más o menos tres meses de prisión. Deben pudrirse en la cárcel…”. Sin embargo, para la Iglesia católica no tuvo más que alabanzas:
“me satisface que en la Iglesia católica haya una fuerte resistencia a la homosexualidad, a diferencia de los anglicanos en Gran Bretaña, donde la Iglesia lo acepta. ¿Hacia dónde va esa Iglesia?”, satisfacción quizás aumentada por haber sido
recibido en el Vaticano con ocasión del nombramiento del nuevo papa.
Y, continuando su escalada homófoba, el pasado viernes 5 de julio, en un encuentro con militantes de su partido
se refirió a las parejas del mismo sexo. Entre risas jocosas, comentaba que le gustaría
“encerrarles en una habitación y comprobar si pueden quedarse embarazados. Si no es así, entonces deben ir a la cárcel, porque ellos afirman que pueden tener hijos. Así pues, a esa podredumbre les decimos no, no y no”. Especialmente duro fue con las parejas lésbicas, a las que, mostrando su ignorancia, acusaba de suplantar la función masculina en una relación de pareja:
“demostradnos vuestra hombría si queréis tomar a una mujer como esposa y vosotras hacer de marido. Eso es una locura que rechazamos”.